Djokovic detuvo a Del Potro

El sprint que traía Del Potro tras su paliza a Tipsarevic y el buen nivel ante Federer ayer, se detuvo en el segundo set ante Djokovic, en su partido de semifinales del Masters de Londres en el 02 Arena esta mañana.

El balance para el argentino en el circuito, tras su parate de un año tras su lesion de la muñeca izquierda, es inmejorable, ya que se instaló en la elite de los top-10 y termina el año prometiendo lucha para el 2013.

Los números en este año han sido favorables para Delpo. El tandilense cerró su temporada con un récord de 65-17 y con cuatro títulos (Marsella, Estoril, Viena y Basilea), más la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos. Desde 2003 que un jugador argentino no ganaba 60 partidos o más. Esa marca (60 victorias ese año) estaba en poder de Guillermo Coria. Desde 1983 en adelante, ningún tenista nacional logró tantos éxitos en una temporada.

Pero hoy fue derrota para él. El serbio Novak Djokovic se impuso por 4-6, 6-3 y 6-2, en dos horas y doce minutos, y se clasificó para la final de la Copa Masters de Londres, que ya supo conquistar en 2008. El n°1 del mundo sumó su séptimo triunfo sobre el argentino, acumula ya 1000 puntos para todo el ranking de 2013 y ahora va por su sexto título del año.

Las diferencias entre ambos jugadores, quedaron expuestas en el promedio del match, en el segundo set, cuando el dominio cambio de manos, y Djokovic nunca permitió a partir de allí que Del Potro, retomara el control del encuentro.

La semifinal arrancó con el propio Djokovic dominando los intercambios, haciendo golpear incómodo a Del Potro y forzando al argentino a "entrar en partido" rápidamente, obligándolo a levantar, incluso, dos break points en su primer juego de saque. Pero con los games de inicio ya archivados, el nivel del tandilense creció de manera exponencial y el ritmo del encuentro tomó radicalmente un curso equilibrado. Así, ambos encontraron solidez y refugio en el servicio y no pasaron demasiados sobresaltos hasta el noveno juego.

Allí y cuando el marcador exhibía cuatro games por lado, Delpo mostró su mejor versión y desplegó en cancha todo su repertorio tenístico: derechas implacables, passing shots a la carrera, saques ganadores y una eficaz definición en la red. Todo llevaba su firma y con él se iban siete puntos en fila: el argentino lograba el primer quiebre del partido y luego lo confirmaba en cero para cerrar el set inicial. La version Del Potro ’09 parecía tomar protagonismo en el partido.

Djokovic, es cierto, colaboraba en ese tramo del partido para que el tanteador lo viera en desventaja: su servicio dependía casi exclusivamente del primer golpe, su intensidad desde la base había disminuido y sus subidas a la red eran erráticas y dubitativas.

Era el momento de Del Potro, que en el comienzo de la segunda manga ya forzaba tres chances de quiebre, en un game que se extendería por más de ocho minutos. No podría, allí, concretar el break el argentino, pero sí lo haría en el siguiente juego de saque de Djokovic, con la potencia de su derecha y la justeza de su revés paralelo como banderas. Estaba muy afilado y el serbio no reaccionaba. Una cosa era cierta, que si el europeo acusaba al golpe, podía cambiar el trámite del encuentro.

Set abajo, break abajo…cuesta arriba. Ese instante le exigía a Djokovic una reacción; una más. Y el serbio no decepcionó. Como esperando estar contra las cuerdas para despertar, el n°1 se agrandó en la adversidad y tomó el total dominio de la escena: quiebre inmediato para recuperar la paridad, nuevo break en el octavo game y renovada firmeza en el servicio para sacar para set y llevar la historia a un decisivo tercer parcial. Entonces, ocurría lo que se podía esperar, que cambiara el partido de dueño.

Del Potro era ahora el que concedía ciertas licencias que a este nivel se pagan caro y su cuota de errores no forzados se abultaba cada vez más. Desde lo gestual, ya ofrecía otra mirada. Visiblemente cansado, el tandilense no podía detener los ataques del serbio y la parábola llevaba a ese pasaje final los instantes iniciales del encuentro. Empezaba a ceder lentamente, mientras que el serbio, al olfatear la nueva escena, se sumó al derrumbe del tandilense. Era en ese momento o nunca.

Dos quiebres, uno de arranque (en el tercer game) y otro en el cierre (en el séptimo) para volver a sacar para set (y esta vez, para partido), le serían más que suficiente al tenista nacido en Belgrado, que transitó el último set sin break points en contra y con una confianza -ya inquebrantable- que imponía con oficio y que traducía la supremacía en cancha. Del Potro, a esa altura, era solo un mero partenaire, que corría de lado a lado en el fondo a voluntad de Djokovic.

En cero cerró el partido y en cero llega su registro de derrotas a la final. Cuatro victorias, 1000 puntos en el bolsillo y la posibilidad de sumar 500 más.

Federer, no le dió chances a Murray

En el segundo turno el suizo Roger Federer superó por 7-6 (5) y 6-2 al escocés Andy Murray en una hora y 33 minutos y se metió en la gran final de mañana, donde irá por su séptimo título en el tradicional torneo de fin de año y donde lo espera el serbio Novak Djokovic.

Será la batalla de los número uno. El que lo fue hasta hace pocos días y el que así terminará 2012. El que pasó las 300 semanas en lo más alto y el que quiere seguir escribiendo su propia historia grande. Nada alterará el ranking si venciera el suizo, pero la final, era la mas apropiada en un año en el que ambos fueron los protagonistas absolutos en la cima del ranking.

Este domingo, Roger dió otra muestra de su vigencia, de cómo a los 31 años puede dejar en el camino a los mayores exponentes de una camada que siempre tiene aire para correr una pelota más, para devolver tiros imposibles, para llegar adonde nadie puede. Y volvió a convertir todo eso en añicos. Le costó, claro; sufrió, de entrada, las virtudes de un Murray que imponía condiciones en los peloteos y que en el primer game del partido ya le quebraba el saque; diferencia que mantendría hasta el séptimo juego.

En ese lapso, el suizo iría ajustando algunos detalles, engranando la mejor estrategia para desacomodar al británico, arriesgando más con su derecha y subiendo con criterio a la red. No mostraba signos de su derrota de ayer ante Del Potro, en absoluto.

Con esa fórmula, Federer recuperó el quiebre y llevó las cosas a un desempate que mantendría la tónica del parcial; ambos hacían una apuesta plena sobre el primer servicio (los dos ganaron mucho con ese golpe, pero no tuvieron buenos porcentajes de acierto) y en el peloteo desde la base ya era el suizo el que marcaba el pulso de los puntos.

Un solo miniquiebre y un inteligente punto con su saque al que continuó la búsqueda de una bola alta al revés de Murray le darían la manga a Roger. Y, en retrospectiva, acabarían marcando la suerte del encuentro. Estaba claro, que quien se llevara el set, tenía grandes chances de llevarse el boleto a la final.

A partír de allí, la figura de Federer se acrecentó y Murray comenzó a desaparecer del partido. Así, el segundo parcial siguió un curso tan rápido como inesperado y repitió los patrones del set decisivo entre Djokovic y Del Potro: un quiebre en el tercer game, otro en el séptimo y saque para partido. Fin de la historia y el boleto para Federer ante Djokovic.

De esta manera, Federer alcanzó su octava final sobre un total de diez presentaciones. Solo perdió una: con David Nalbandian, en 2005. ¿Podrá Djokovic interponerse en su séptima corona? 

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