Una caída inesperada

El tenista número uno del mundo, Rafael Nadal, sufrió problemas físicos y se despidió del Abierto de Australia al perder el miércoles en sets corridos contra David Ferrer en los cuartos de final del certamen.

Ferrer, séptimo preclasificado en Melbourne Park, se impuso por 6-4, 6-2 y 6-3 a un debilitado Nadal, máximo favorito, que necesitó la ayuda del médico durante el partido.

El número uno cayó en el primer torneo del Grand Slam del año en la misma instancia y de la misma manera que en el 2010, cuando lo hizo sufriendo una lesión de rodilla en su duelo con el escocés Andy Murray.

En semis, Ferrer enfrentará justamente a Murray, quinto cabeza de serie, quien más temprano puso freno a la gran campaña del ucraniano Alexandr Dolgopolov al derrotarlo por 7-5, 6-3, 6-7 (3-7) y 6-3.

Nadal, que no había perdido sets en lo que iba del torneo, se quedó sin la posibilidad de convertirse en el tercer hombre que ostenta los cuatro títulos del Grand Slam al mismo tiempo.

Nadal, campeón en Melbourne en el 2009, necesitó la asistencia del médico por un pinchazo en los isquiotibiales, moviendo su cabeza de un lado a otro mientras abandonaba la pista del estadio Rod Laver.

"Sé que tengo algo que no es muy grave, pero es algo muy localizado y eso me causó dolor", explicó el mallorquín tras el partido. "No me retiré porque no tenía tanto dolor como para retirarme. David estaba en un gran nivel y yo con mis condiciones no estaba preparado para competir y llegar a ese nivel", agregó.

El nueve veces campeón de eventos del Grand Slam volvió con el muslo vendado pero con claras muestras de dolor, haciendo muecas y susurros a su tío y entrenador Toni Nadal.

Ferrer, quien había perdido 11 de sus anteriores 14 enfrentamientos -incluidos los últimos siete-, no ofreció tregua y envió golpes a todas las esquinas para presionar a su rival. Un torturado Nadal se desplomó en su asiento con la cabeza entre las manos después de que otro golpe de derecha bajo al borde de la línea diera a Ferrer una ventaja de dos sets a cero.

Poco después, se lo vio contener las lágrimas cuando Ferrer llegó a tener una ventaja de 3-0 en el tercer parcial. No obstante, Nadal luchó para llegar, incluso forzando un punto para quiebre, a estar 4-2 abajo. Sin embargo, Ferrer se mantuvo tranquilo y cerró el encuentro con otro gran golpe de drive después de dos horas y 33 minutos de juego.

"No es fácil porque Rafa es un caballero y jugó con una lesión. Además, somos amigos", dijo en una entrevista dentro de la cancha Ferrer, quien se medirá con Murray en la que será su segunda semifinal en un certamen de esta envergadura.

"Jugué con agresividad, intenté ir a la red, pero si Rafael no se hubiera lesionado, no habría ganado en tres sets. Es un gran logro para mí pero no realmente una victoria. Estas dos semanas fueron increíbles. Intentaré dar lo mejor para ganar un (torneo del) Grand Slam", agregó.

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