Hay que disfrutar a la leyenda

Fred Perry, Don Budge, Rod Laver, Roy Emerson, André Agassi… y Roger Federer, que con su victoria en la final de Roland Garros 2009 ante Robin Soderling, entra en el selecto grupo de tenistas que han ganado todos los ‘grandes’. El ‘Expreso suizo’ renace de sus cenizas en París y se convierte en el 25º tenista en ganar en la ‘ciudad del amor’…
 
El suizo Roger Federer (2) se impuso al sueco Robin Soderling (23) por un marcador global de 6-1, 7-6(1) y 6-4 tras una hora y cincuenta y cuatro minutos de juego. El de Basilea, muy superior en todo momento, se mostró emocionado al conseguir ganar su primer título en París, lo que significa también entrar en la nómina de tenistas que han conseguido conquistar todos los Grand Slam e igualar la marca de 14 ‘majors’ a Pete Sampras.
 
Entró con toda la fe

Federer comenzó a ganar el partido 20 minutos antes de comenzar, cuando saltó a la pista y recibió la primera gran ovación de la jornada por parte de una Philippe Chatrier entregada. A pesar del gris del cielo, el choque comenzó claro para el suizo, que se apuntó la primera manga con un parcial de 6-1 en sólo 23 minutos de juego. El de Basilea saltó a la arcilla parisina con la lección bien aprendida, forzando el revés de Soderling, siendo agresivo al resto, tomando la iniciativa de los puntos variando la dirección de sus golpes y confirmando su buen hacer con un servicio con el que sólo cedió un punto en el primer parcial. Soderling, por contra, no se encontró a sí mismo, pagó caro los nervios del debutante en una final de Grand Slam y cuando se quiso dar cuenta ya había cedido demasiado terreno ante su rival.

Segundo capítulo

El segundo set estuvo mucho más reñido que el primero gracias a que Soderling arriesgó más y su juego se pareció al que le llevó en volandas a la final -mucho primer servicio y grandes drives metido en pista con las que dominar a su rival-, si bien Federer no pasó ningún tipo de apuros con su servicio. La manga tuvo que resolverse en el tie-break, donde el suizo, que consiguió hasta cuatro saques directos, resolvió con un contundente 7-1 tras 49 minutos de juego. Pero este segundo parcial, amén del aspecto meramente tenístico, destacó por dos momentos reseñables: uno, el salto a la pista de ‘Jimmy Jump’ ( un reconocido"hincha" del Barcelona ) portando una bandera del Barça y una gorra que quiso poner a Federer antes de ser derribado por seis miembros de seguridad; otro, la lluvia, que hizo aparición en París si bien los tenistas, con el consentimiento de Pascal María, decidieron que el juego continuara.

Fin de la historia

Pocos apostaban porque el partido se dilataría más del tercer set, y acertaron, pues en 43 minutos de juego Federer finiquitó el choque por la vía rápida con un parcial de 6-4. El camino se allanó muy pronto en el juego inicial, con quiebre de un concentrado Federer a un nervioso e irregular Soderling. Sin embargo, el ver el triunfo tan cerca desconcentró al suizo, que vio como su rival apretaba los dientes, se jugaba todo y le ponía en los primeros aprietos del partido. Varios errores garrafales de Roger, sobre todo en sus subidas a la red, ofreció la posibilidad de dos bolas de break a Soderling, que no supo aprovecharlas ni en el cuarto ni en el décimo juego, cuando restaba para mantenerse con vida en el partido. Finalmente, la superioridad de Federer hizo justicia y antes de las dos horas de encuentro el ‘Expreso suizo’ llegó a la estación de la victoria.

 

 

Con este triunfo, Roger Federer rompe el ‘maleficio de los campeones’ y se convierte en el sexto tenista de la historia que sabe lo que es ganar todos los Grand Slam del circuito. El suizo, además, iguala la marca de 14 ‘grandes’ de Pete Sampras y recorta de manera sustancial la diferencia con Rafa Nadal en la clasificación mundial. Por su parte, Robin Soderling, a pesar de la derrota, dará un salto al puesto 12 de la clasificación mundial. Mientras el público de la Philippe Chatrier se rinde a los encantos de la raqueta de Basilea, que recibió el trofeo por parte de André Agassi, a nosotros sólo nos queda decir aquello de que "siempre nos quedará París…".(marca.com)

 

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