Gasquet se defiende

Hace unas semanas, el diario francés L’Equipe anunció que el jugador de 22 años, número 21 del ranking, había dado positivo de cocaína en un control al que se sometió antes del Masters 1000 de Miami que se jugó a fines de marzo. Gasquet se había retirado del torneo sin jugar, aduciendo problemas en uno de sus hombros.

 

En una entrevista al mismo medio, el tensita nacido en Beziers negó por completo las acusaciones que lo llevaron a ser castigado temporalmente por la ITF. Si finalmente no logra limpiar su nombre, podría ser sancionado por dos años.

 

Dijo: “Entiendo las sospechas, pero voy a repetirlo las veces que sean necesarias: nunca tomé esa mierda”.

 

“En el circuito, nadie toma eso. Todos tenemos miedo. Cuando tengo que tomar una aspirina, llamo al médico diez veces para estar seguro de que puedo ingerirla.

Gasquet afirma que, la noche en que decidió retirarse del torneo de Miami, fue a un pub con otras tres personas, entre las que se encontraba su entrenador, Guillaume Peyre, y terminó sentado en una mesa con 15 individuos más. Afirma que siempre tuvo los tragos que tomó en sus manos y que nunca los perdió de vista. Y cuando L’Equipe le preguntó si en ese lugar circulaba cocaína, dijo categóricamente: “Ni mi entrenador ni yo vimos nada. Si hubiésemos visto algo, nos hubiésemos ido inmediatamente.”

 

“Ahora sé algo importante: una de las personas en aquel lugar me dijo que la cocaína circulaba por mi mesa. Como en mi orina se encontró una cantidad ínfima, lo que según me dijeron era el equivalente a una décima parte de una línea, todo puede ser posible”, comentó.

 

“Yo sólo sé lo que no pasó. Y lo repito: nunca tomé cocaína,” agregó el francés, quien registra cinco títulos ATP en su carrera, ninguno este año.

 

"Me he sometido a cinco controles esta temporada. Sé que puede haber en cualquier parte y en cualquier momento, incluso si no se juega. Todos los días y saben exactamente dónde estoy. Sería muy idiota tomar cocaína", sentenció el galo.

 

Gasquet está ahora esperando a ser escuchado por la justicia y, mientras tanto, trata de obtener evidencia y planificar acciones legales para despertarse finalmente de lo que él llama una pesadilla.

 

“Se siente como si estuviera en una película. Es algo difícil de sobrellevar. No podía salir a la calle. Me quedaba encerrado en mi casa. Era terrible. Cada vez que encendía la televisión, escuchaba algo sobre eso. Estuve cerca de romper el televisor,” dijo compungido.

 

“Pero voy a volver. Tengo sólo 22 años y tengo mucha carrera por delante. Me gustaría estar en la cancha y no con los abogados, pero no tengo otra opción. Esto me va a tomar lo que tenga que tomarme, porque voy a pelearla hasta el final”, concluyó.



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