JJ.OO.: Murray lo hizo

Esta vez, fue el escocés Andy Murray, representando a Gran Bretaña, el que festejó ante el suizo Roger Federer en la cancha central de Wimbledon y concretó el sueño de ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres.

Menos de un mes después de perder ante Federer en el mismo escenario en la final de ese Grand Slam británico, Murray arrolló al helvético por 6-2, 6-1 y 6-4 en una hora y 56 minutos y conquistó la medalla más importante del tenis masculino de los Juegos Olímpicos.

Fue una paliza por donde se la mire: Murray llegó a ganar nueve games consecutivos y le rompió el saque cuatro veces seguidas al número uno del mundo. El triunfo fue la coronación del tenista escocés, que perdió hasta ahora las cuatro finales de Grand Slam que disputó, incluyendo tres contra Federer.

Murray superó al helvético en un partido frenético del escocés. Que dejó en evidencia al suizo. Un marcador arrimado a la final más corta de la historia olímpica, cuando el estadounidense Andre Agassi aplastó al español Sergi Bruguera, en Atlanta 1996, por un marcador de 6-2, 6-3 y 6-1.

Hace menos de un mes, Murray salió dolorido y cabizbajo de la final de Wimbledon. Fue sometido por Federer, que se impuso en cuatro sets (4-6, 7-5, 6-3 y 6-4) y reavivó el talante de derrotado de un jugador mantenido a raya por los tres grandes del circuito: Federer, el serbio Novak Djokovic y el español Rafael Nadal.

Ahora Murray se vengó. Presume ahora de un éxito que ni Federer ni Djokovic tienen. El británico hereda el trono que Nadal conquistó cuatro años atrás, en Beijing 2008. Y deja al suizo aún pendiente del oro olímpico para completar el llamado ‘Golden Slam’ (ganar los cuatro Grand Slam y el título en unos Juegos), al que en Londres 2012 se han añadido los estadounidenses Serena Williams en singles y los hermanos Bob y Mike Bryan, del mismo país, en dobles.

El escocés entró en la central del All England Club como un tiro. Desarboló a su rival, evidentemente cansado. Sin la frescura de otras ocasiones. Pagó Federer el esfuerzo del viernes, con más de cuatro horas que peleó con el argentino Juan Martín Del Potro -finalmente dueño del bronce- por alcanzar la lucha por el oro.

El británico acumula experiencias de partidos pasados. De derrotas sonoras, ya que perdió una tras otra la ocasión de ganar cuatro grandes. Ya dio muestras Murray de dureza mental en su choque ante Djokovic, al que desinfló en cada atisbo de reacción.

Pasó igual ante Federer, incapaz de romper en ocasión alguna el saque del escocés. Murray rompió el servicio del número uno del mundo en el quinto juego y lo consolidó después. Con 4-2 puso el viento de su lado para cerrar ese capítulo.

Prolongó su marcha acelerada en el inicio del segundo parcial. Volvió a quebrar de entrada y se situó con 2-0. Federer intentó reaccionar. Estuvo ahí la clave, probablemente. El suizo dispuso de seis ocasiones para romper el saque de su rival, que se defendió con soltura una tras otra. No pudo el helvético, que se encontró con una desventaja de 5-0 que después maquilló.

No es el suizo un hombre de grandes remontadas, de ejercicios excesivos para tornar tan bruscamente la situación. Estuvo en el partido pero la tarea ya era más fácil para el británico, al que le quedó solo un trámite por cerrar.

Para el suizo, en tanto, sin poder completar el ‘Golden Slam’ en su carrera, probablemente estos hayan sido sus últimos Juegos Olímpicos, a pocos días de cumplir 31 años. Igualmente, se mostró sonriente y feliz en la premiación, con una sonrisa.

"He tenido muchas derrotas duras en mi carrera", comentó. "Esta es la mejor manera de recuperarme de la final de Wimbledon. Nunca lo olvidaré", dijo Murray.

En tanto, Federer no dudó en elogiar al británico. "Fue mucho mejor que yo", reconoció el suizo. "Pero de todas formas estoy muy contento por la plata. Andy nunca dudó de sí. Tenía un plan claro", observó Federer.

Los fanáticos ondearon banderas británicas de todos los tamaños y gritaron "¡An-dy! ¡An-dy!" en respaldo de su favorito. "Me sentí muy fresco", señaló el escocés. "No me sentí nervioso para nada, más allá del principio del partido", agregó. 

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